“Los Reyes Magos no existen”, nos dijeron alguna vez cuando éramos pequeños. Pero hoy, más que nunca, sabemos que esa es la mentira más grande que nos pudieron contar.
Estas fechas nos llenan de nostalgia y alegría. No hay nada como la emoción de ver a los Reyes Magos recorriendo las calles, con sus manos llenas de ilusiones, buscando el regalo perfecto entre tantas opciones.
Son Reyes que llevan sobre sus hombros el trabajo diario, que caminan con pocas o muchas monedas en el bolsillo, pero con el corazón lleno de amor y magia.
Una historia que nunca olvidaré:
Hace un año, en un abarrotado centro de la ciudad, vi a una pareja buscando una bicicleta para su pequeño.
“Cuesta $1,200”, dijo el vendedor.
“Viejo, no acompletamos”, respondió la señora con tristeza.
Sin embargo, él sonrió y respondió: “No te apures. Nos la llevamos caminando, no gastamos en taxi. Ya mañana Dios dirá”.
Se fueron cargando aquella bicicleta, con una mezcla de esfuerzo y felicidad, imaginando la sonrisa de su hijo al verla bajo el árbol al día siguiente.
¡Los Reyes Magos están por todas partes!
• Los vi hoy en un semáforo, con una pelota de colores y una muñeca en sus manos.
• Los vi en aquella madre que ha sacado adelante a sus hijos sola.
• Los vi en el padre que dobló turno para poder cumplir el sueño de sus pequeños.
Mañana, millones de niños despertarán con ilusión, encontrando bajo el árbol un regalo, sin importar si es una gran bicicleta, una muñeca, una pelota o una simple bolsita de dulces.
Lo que realmente importa no es el regalo, sino la magia, la esperanza y la ilusión que se esconde detrás de cada detalle.
💫 Hoy puedo decir con certeza: ¡Los Reyes Magos existen! Y yo los he visto.