Un poderoso terremoto de magnitud 7.7 sacudió este viernes el noroeste de Birmania, provocando el colapso de edificios, la destrucción de infraestructura y la pérdida de al menos 144 vidas, según reportes preliminares. El epicentro se localizó a 16 kilómetros de la ciudad de Sagaing, con una profundidad de 10 kilómetros, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y el Centro de Geociencias GFZ de Alemania.
El sismo también afectó gravemente a Tailandia, donde la capital, Bangkok, experimentó una fuerte sacudida. En la metrópoli de 17 millones de habitantes, las alarmas se activaron en diversos edificios, provocando evacuaciones masivas en condominios y hoteles.
Entre los daños más significativos, se reporta el colapso de un edificio en construcción de 14 pisos en Tailandia y el derrumbe del histórico Puente Ava Bridge en Myanmar, lo que ha complicado las labores de rescate.
La destrucción en Birmania es alarmante: rascacielos en construcción se vinieron abajo, atrapando a trabajadores entre los escombros, mientras que cientos de personas heridas reciben atención médica en las calles ante la saturación de los hospitales. Carreteras y calles presentan grietas significativas, complicando aún más las labores de emergencia.
Ante la magnitud de la tragedia, la junta militar birmana ha declarado el estado de emergencia en seis regiones y, de manera inusual, ha solicitado ayuda internacional para hacer frente a la crisis humanitaria.
Las autoridades continúan con las labores de búsqueda y rescate, mientras el mundo observa con preocupación la devastación causada por uno de los terremotos más potentes en la historia reciente de la región.