Lo que debía ser un día de celebración y orgullo para Kelvin Eusebio, un joven estudiante de ingeniería en Chihuahua, se convirtió en una tragedia que ha conmovido a miles de personas. Horas antes de recibir su título, el joven perdió la vida en un accidente, dejando un vacío irreparable en su familia y seres queridos.
Kelvin era un estudiante ejemplar, dedicado y apasionado por su carrera. Luego de años de esfuerzo y sacrificio, por fin había alcanzado su meta: graduarse como ingeniero. Estaba emocionado por el gran día y, desde temprano, comenzó a prepararse. Se cortó el cabello, se arregló con esmero y recibió la bendición de su madre antes de salir de casa.
Sin embargo, el destino tenía otros planes. Mientras se dirigía a la ceremonia, Kelvin fue atropellado, perdiendo la vida en el lugar del accidente. Su familia, amigos y compañeros, que lo esperaban ansiosos en la graduación, comenzaron a preocuparse al notar su ausencia. Nadie podía imaginar la terrible noticia que estaban por recibir.
Kelvin no solo había sido un estudiante destacado, sino también un joven con grandes sueños y un profundo agradecimiento hacia sus padres, quienes siempre lo apoyaron en su camino académico. “Valió la pena todo el sacrificio de mis padres”, habría expresado días antes con emoción por su logro.
La noticia de su fallecimiento ha conmovido a la comunidad estudiantil y a miles de personas en redes sociales, donde su historia se ha vuelto viral. Muchos han expresado su tristeza y solidaridad con su familia, recordando a Kelvin como un joven brillante y lleno de vida, que desafortunadamente no pudo escuchar las palabras que tanto anhelaba: “Felicidades, ingeniero Kelvin”.