Con un siglo de historia, la fiesta en honor a la Santa Cruz del Buen Temporal se ha consolidado como una de las expresiones culturales y religiosas más significativas del municipio de El Marqués. Esta celebración, que se lleva a cabo en la comunidad de La Cañada, representa una manifestación de fe profundamente arraigada entre sus habitantes, quienes año con año rinden homenaje a un símbolo que ha protegido sus cosechas y bendecido su tierra.
La tradición de la Cruz del Buen Temporal tiene sus raíces en el agradecimiento por la llegada de las lluvias que marcan el inicio del ciclo agrícola, esenciales para la producción del campo. Durante generaciones, los pobladores de La Cañada han colocado su esperanza en este símbolo cristiano, con la firme creencia de que su veneración trae consigo un temporal favorable, abundancia y protección frente a los estragos del clima.
A lo largo de los años, esta festividad ha evolucionado, incorporando elementos comunitarios, culturales y sociales, sin perder su esencia espiritual. Actualmente, la celebración incluye misas, peregrinaciones, música tradicional, danzas, altares florales, y una fuerte participación de las familias que residen en esta emblemática localidad marquesina.
La transmisión de esta costumbre ha sido clave para su preservación. Padres, abuelos e hijos han compartido el sentido profundo de la Cruz del Buen Temporal, no sólo como una figura religiosa, sino como un símbolo de identidad colectiva, respeto por la tierra y reconocimiento al esfuerzo del campo queretano.
En este centenario, la comunidad se reúne no solo para celebrar el pasado, sino también para reafirmar su compromiso con la preservación de sus costumbres. El acto de venerar la cruz se convierte en una oportunidad para fortalecer los lazos vecinales, revitalizar el patrimonio inmaterial y promover el orgullo por las raíces que dan forma al presente de La Cañada.
La fiesta de la Santa Cruz del Buen Temporal no es únicamente una expresión de fe, es también un testimonio de la resistencia cultural y de la capacidad de una comunidad para mantener vivo su legado en medio de la modernidad.










