El 28 de noviembre de 2004 marcó un hito en la historia del estado de Querétaro con la inauguración oficial del Aeropuerto Intercontinental de Querétaro (AIQ), una obra que nació con la visión de posicionar a la entidad como un centro logístico y de conectividad aérea de alcance nacional e internacional. Hoy, casi dos décadas después, el AIQ se ha convertido en un motor de desarrollo económico, atracción de inversiones y fortalecimiento de la competitividad regional.
En sus primeros años, el aeropuerto operaba con apenas unas cuantas rutas y con infraestructura limitada, sin embargo, el crecimiento sostenido de la actividad industrial y empresarial en Querétaro impulsó la demanda de un transporte aéreo eficiente, lo que motivó una constante inversión en ampliaciones, modernización de servicios e incremento de vuelos tanto de carga como de pasajeros.
Actualmente, el AIQ se ha consolidado como uno de los aeropuertos con mayor dinamismo en el país, particularmente en el rubro de carga aérea, ubicándose entre los primeros lugares nacionales por volumen de toneladas movilizadas. Su ubicación estratégica en el centro del país ha sido clave para conectar a Querétaro con los principales polos logísticos, industriales y turísticos de México y del extranjero.
Además del transporte de mercancías, el aeropuerto ha fortalecido su conectividad en vuelos comerciales, con rutas que lo enlazan directamente con ciudades clave como Monterrey, Cancún, Guadalajara, Tijuana y destinos en Estados Unidos. Esta red de vuelos ha sido determinante para fomentar el turismo, facilitar los negocios y dar respuesta al crecimiento poblacional de la región.
El impacto del AIQ también se refleja en la generación de empleos directos e indirectos, así como en la atracción de inversiones nacionales e internacionales en sectores como el aeronáutico, logístico y de manufactura avanzada. En este sentido, su cercanía con el clúster aeroespacial de Querétaro lo convierte en un punto estratégico de apoyo para la operación de empresas globales.
Con una infraestructura moderna y en constante expansión, el Aeropuerto Intercontinental de Querétaro representa un caso de éxito en el desarrollo regional. Su trayectoria demuestra cómo una obra de infraestructura puede transformarse en un pilar clave para la competitividad de un estado, y cómo su consolidación responde a una planeación que ha sabido responder a los desafíos de un entorno económico global.



