Las intensas lluvias del pasado 23 de agosto dejaron un saldo devastador en el fraccionamiento Valencia, ubicado a un costado de Real Solare, cerca de la carretera 57. Al menos 19 casas resultaron afectadas, dos de ellas con pérdida total, además de daños en mobiliario, pisos, vidrios, electrodomésticos y estructuras internas como puertas y bardas.
Una de las principales preocupaciones de los habitantes es la barda trasera del fraccionamiento, que desde antes de las precipitaciones ya presentaba riesgo de colapso y finalmente terminó desplomándose. Testigos aseguran que se trataba de una estructura sobrepuesta sin cimentación adecuada.
Los residentes denuncian que, a dos años de habitar las viviendas, aún no cuentan con los planos arquitectónicos ni detalles de materiales, drenajes o tuberías, lo que genera incertidumbre y constantes problemas de humedad y fallas en las instalaciones.
En medio de la emergencia, una vecina de la casa 6 relató cómo las lluvias sorprendieron a su madre de 90 años, su hermano con discapacidad y tres mascotas. Dos perritos lograron salvarse, pero uno fue arrastrado por la fuerza del agua y encontrado en la casa vecina bajo los muebles. La residente ahora impulsa una colecta solidaria para apoyar también a las familias de Carrillo y Peñuelas, igualmente afectadas por las lluvias.
Los vecinos señalan que Protección Civil acudió con equipo insuficiente y sin costales de arena, lo que incrementó la sensación de vulnerabilidad. La falta de bardas y puertas dañadas también ha generado preocupación por la inseguridad.
Por su parte, la constructora GP, inició labores de reparación superficial en bardas y áreas externas, priorizando la imagen de la zona frente a las oficinas de venta, mientras que las casas severamente dañadas permanecen sin atención adecuada. La empresa se comprometió a reponer electrodomésticos y ofrecer hospedaje temporal, pero los vecinos aseguran que no se han cumplido las promesas de reponer todos los bienes perdidos ni de entregar documentación oficial de sus viviendas.
El próximo lunes, peritos realizarán una inspección en las viviendas. Fuentes consultadas de ingeniería civil advierten que la calidad de construcción es deficiente y que el fraccionamiento podría incluso ser clausurado, lo que representaría sanciones millonarias para la empresa. Sin embargo, hasta el momento, GP se ha negado a dar información clara o activar seguros que protejan a las familias.
El fraccionamiento permanece unido entre sus habitantes, pero la situación es crítica y llena de incertidumbre.







