El empresario Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, Banco Azteca y Grupo Elektra, encendió el debate político nacional tras declarar que no descarta contender por la presidencia de México en 2030.
En entrevista con el periodista Ramón Alberto Garza, Salinas afirmó: “No busco activamente la presidencia, mi vocación es distinta… pero si es necesario, haré lo que sea necesario por México”. La declaración provocó un amplio eco en redes sociales, donde el empresario, conocido como el “Tío Richi”, acumula millones de seguidores con publicaciones críticas hacia el actual gobierno.
Dentro de sus propuestas, ha planteado aplicar mano dura contra la delincuencia inspirada en el modelo de Nayib Bukele en El Salvador, reducir impuestos, recortar el tamaño del gobierno siguiendo el ejemplo de Javier Milei en Argentina, eliminar sindicatos que considera “extorsivos” como la CNTE, y fomentar un país en el que la juventud aspire a ser millonaria en lugar de empleados de bajo nivel.
El empresario, de 69 años, también lanzó fuertes críticas contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien calificó de “mentiroso”, además de referirse al actual régimen como “morenarco”. Cabe recordar que Salinas enfrenta una deuda fiscal con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por 74 mil millones de pesos, la cual él asegura es producto de una persecución política: “Me quieren quebrar porque soy una voz incómoda”.
Ante estas declaraciones, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió con cautela, al señalar que la ciudadanía es quien debe juzgar a cualquier aspirante, pero subrayó la importancia de cumplir con las obligaciones fiscales: “¿Y cuál es una obligación? Pues pagar impuestos, ¿no?”.
Mientras que un sector de simpatizantes ya lo perfila como una alternativa política con visión empresarial y discurso de ultraderecha, críticos advierten que su eventual candidatura podría agudizar la polarización en el país.



