A sus 72 años, Félix se ha convertido en un ejemplo de amor y protección incondicional. Todas las noches, camina varias cuadras por una zona oscura y desolada para esperar a su hija Belén en la parada del camión y acompañarla de regreso a casa, evitando que vuelva sola.
Belén regresa de trabajar durante la noche y, ante el contexto de inseguridad, su padre decidió asumir esta rutina desde hace aproximadamente tres años, sin importar el cansancio o las críticas que ha recibido en redes sociales por su edad.
Fue la propia joven quien compartió una imagen de su padre esperándola, acompañada del mensaje: “Viejito, que nunca me faltes”, palabras que conmovieron a miles de personas y generaron una ola de reacciones, destacando el valor de la familia, el cuidado y la protección mutua.
La historia de Félix ha sido interpretada por muchos como un recordatorio del amor silencioso que ejercen los padres, incluso cuando el riesgo y el desgaste físico están presentes.



