La violencia criminal en Veracruz cobró una nueva víctima. Irma Hernández, maestra jubilada y taxista, fue hallada sin vida tras haber sido secuestrada el pasado 18 de julio en el municipio de Álamo, Veracruz. El caso ha causado profunda indignación y cuestionamientos sobre la seguridad en la región y la impunidad con la que operan los grupos delictivos.
Según reportes locales, Irma fue interceptada por hombres armados y forzada a grabar un video en el que pedía a sus compañeros taxistas que pagaran una supuesta “cuota” impuesta por una organización criminal. Tras difundirse el material en redes sociales, no se volvió a tener información oficial sobre su paradero hasta que su cuerpo fue localizado sin vida.
La víctima, reconocida por su labor como docente y su dedicación como trabajadora del volante, fue identificada por familiares. El hallazgo ha generado una oleada de críticas hacia las autoridades por la falta de acciones contundentes contra las bandas delictivas que operan en la región, muchas veces con presuntos vínculos políticos.
Organizaciones civiles y colectivos feministas han exigido justicia, el esclarecimiento del crimen y castigo para los responsables. El caso de Irma Hernández se suma a una larga lista de mujeres que han sido víctimas de violencia extrema en el estado de Veracruz, considerado uno de los más peligrosos del país para las mujeres.
La Fiscalía General del Estado no ha emitido aún una postura oficial detallada sobre los avances de la investigación. Mientras tanto, familiares, colegas y ciudadanos exigen respuestas: ¿para esto se pagan impuestos?, se preguntan, al señalar la constante extorsión, amenazas y asesinatos que enfrentan quienes intentan ganarse la vida de manera honesta.



