El 18 de marzo de 1978 es recordado por muchos queretanos como uno de los días más insólitos en la historia climática del estado. Aquella mañana, Querétaro amaneció completamente cubierto de nieve, ofreciendo una postal que pocos creían posible en una región conocida por su clima templado y seco.
La inusual nevada comenzó durante la madrugada y sorprendió a los habitantes que despertaron con techos, árboles, calles y automóviles teñidos de blanco. Testimonios de la época relatan que la nieve alcanzó varios centímetros de espesor en algunas zonas, provocando el cierre de escuelas y una curiosa calma en las calles, mientras familias enteras salían a disfrutar y fotografiar el fenómeno.
El hecho fue documentado por diversos medios locales y nacionales, convirtiéndose en una referencia histórica para la meteorología queretana. Desde entonces, no se ha vuelto a registrar una nevada de tal magnitud en la capital del estado, lo que hace de aquel 18 de marzo un día que permanece en la memoria colectiva de quienes lo vivieron.
Hoy, más de cuatro décadas después, las imágenes y relatos continúan circulando entre generaciones, recordando el momento en que Querétaro despertó bajo un manto blanco de nieve.






