Un joven de 14 años, identificado como Paolo, perdió la vida en las alturas del volcán Iztaccíhuatl después de intentar llegar a la cima sin equipo adecuado, sin acompañantes y sin protección contra las extremas condiciones climáticas de la zona. Antes de morir, el adolescente grabó un video en el que expresó su desesperación al sentirse desprotegido ante el intenso frío: “Me voy a congelar… no traigo ni sleeping bag y ando muy lejos del refugio”, se escucha decir con la voz afectada por la temperatura.
Brigadistas del Socorro Alpino encontraron su cuerpo a casi 5 mil metros de altura tras varios días de búsqueda. Las labores se activaron luego de que una pareja lo viera solo, desorientado y en evidente riesgo. Las autoridades confirmaron que Paolo falleció por hipotermia.
El menor era amante de la naturaleza y las actividades al aire libre, y solía realizar excursiones y campamentos. Sin embargo, esta vez emprendió la ascensión sin las medidas de seguridad indispensables para una montaña de ese nivel. Su muerte ha generado cuestionamientos entre la comunidad y especialistas en montaña sobre cómo un menor pudo iniciar un ascenso de tal magnitud sin supervisión ni acompañamiento.
La historia del joven ha conmovido profundamente, no solo por la tragedia, sino por el último mensaje que dejó: una mezcla de angustia y humor que hoy invita a reflexionar sobre la importancia de la prevención, el acompañamiento y la protección de los menores en actividades de alto riesgo.



